Monday, September 22, 2014

Siempre Es Mejor Que Sobren Corazones



Aunque nos caemos de sueño, estamos muy felices. 

Teo come, con suerte, cada dos horas – día y noche. A veces ni dos horas se aguanta. El pediatra nos dijo que es normal, que cuando los bebes –el caso de Teo – nacen tan pequeños tienen periodos de crecimiento rápido donde deben alimentarse continuamente. “Denle cuanto quiera,” nos aseguro, “es sano.”
Pero en lo demás, nos arreglamos muy bien. Oli está un poco rebelde, como era de esperar, y demuestra su amor por “el bebe” con mucha efusividad. 

Lo que resulta un poco movilizador es el hecho de la visitas. Al menos una vez a la semana por un par de horas, debemos ir a la agencia para que Teo este con sus progenitores, bueno, con su papá y mamá. Cuando llegamos, lo dejamos con la trabajadora social (y les damos lo que el bebe pueda llegar a necesitar) y ella lo cuida hasta que arriba su familia (y se queda con ellos porque debe haber alguien monitoreándolos). Nosotros preferimos no ser parte de la reunión así que nos sentamos en otro salón a jugar con Oli. No sé si es lo correcto pero creemos que sí, que les quitaríamos intimidad, que todos nos sentiríamos incómodos.  

Los he visto una vez cuando justo me di vuelta y pasaban caminando por el pasillo. Es una sensación rara el dejar a mi bebe para que este con alguien más, alguien totalmente desconocido. Pero son los padres y deben ser buena gente más allá de lo que sucedió (son gente ajena a mi vida no a la de Teo).

Hemos llegado a un punto con Ale – después de años de caminar el tema de la adopción - donde deseamos que Teo se quede con nosotros pero no a costa de que a sus padres les vaya mal. Esperamos que puedan hacer todo lo que se propongan y que quien deba decidir diga que es lo mejor para el bebe. Si se han equivocado o han hecho cosas que no debían, no soy yo quien para juzgarlos. Después de todo, son quienes le dieron vida a este pequeño del que nos estamos enamorando.
Si para nosotros ciertas situaciones son complicadas, no me imagino lo que debe ser para ellos. ¿Con quién está mi bebe? ¿Quienes son ellos? ¿Lo cuidan bien?


Cuando me imagino a esas personas desconocidas tocando, acariciando a mí Matteo, yo dejándolo en sus manos para alimentarlo y cambiarlo aunque tan solo sea por 2 horas, no puedo dejar de sentirme muy raro. Pero a la vez, que más quiero que lo traten bien, que lo besen, que le den ese cariño que no le han podido dar desde que nació. Y me imagino a su mamá pensando lo primero de nosotros. Y me aflojo.

Como ven, es mucho de confusiones, de sentimientos encontrados donde uno no sabe muy bien cómo debe actuar ni cómo debe sentirse. Es tratar de atravesar un mar de aguas agridulces. Pero lo hacemos a conciencia, con mucho amor, con paciencia, tratando de calzarnos los zapatos del otro con sencillez aunque el calzado del otro no sea nuestro talle. 

Ciertas situaciones en la vida nos hacen crecer humanamente; estoy seguro que esta nos está dando la oportunidad de ser mejores personas. Esta en nosotros el sacarle provecho.