Friday, January 17, 2014

"The More, The Merrier" (Cuantos Mas, Mejor)

Ya nos decidimos que queremos agrandar la familia. Lo veníamos hablando de hace rato así que lo conversamos con nuestro trabajador social en octubre. Nos preguntó porque y si estábamos seguros y nos propuso empezar con el papelerío en cuanto volviera de sus vacaciones a fines de noviembre.
Lleva un tiempo juntar todo, presentar documentación y formularios y repetir el chequeo de antecedentes.
Creo que estaremos en lista de espera en unos meses. Igual que con Oli, pedimos un/a niño/a de 0 a 5 años solito/a o con hermano/a. Pero preferimos uno solo. Agregar dos al mismo tiempo es algo que no nos animamos.

Pero algo ocurrió desde aquella conversación, algo impensado que nos abrió la cabeza de manera maravillosa.

Noviembre es el mes de la adopción en EEUU. Hay eventos en muchos lugares; muchas adopciones se terminan el 22 de este mes; y se publican historias de todo tipo en diferentes periódicos, revistas y demás.

Una entrevista atrapo mi atención dentro de muchas: la de un chico de 17 años que estaba en un instituto desde hacia años y que estaba pronto a emanciparse sin haber sido adoptado. Todavía tenia esperanzas de encontrar una familia que lo contuviera y lo amara: como se dice acá, una familia para siempre. El chico contaba algunas cosas que le gustaban y algunos proyectos. Tenia una sonrisa muy hermosa.
Me conmovió, sobre todo, cuando se hizo mención a que nunca había pasado dos Días de Acción de Gracias en el mismo lugar, justo unos días antes de esa fecha.
Aquí, este es el día mas familiar que hay; es el que mas me gusta, mucho mas que Navidad o la celebración de Fin de Año.
Ni lo pensé. Le envié un email a gente que conozco - y que están conectados con instituciones - para ofrecer nuestra casa para que, Ruben, venga, no solo para Thanksgiving pero también para el resto de las fiestas. Quería que este en familia.
Y me olvide.
Una semana después, me llama una trabajadora social diciéndome que era el contacto con el equipo que trabaja con Ruben. Estaban interesados en saber de nosotros y que intenciones teníamos. Me explicó lo de un lugar permanente para él.
Yo no lo había pensado y me asuste. Le dije que no habíamos pensado en tanto, en tan lejos, pero que nuestra oferta estaba en pie.
Cuando cortamos, me agarro el cargo de consciencia porque no lo había consultado con Ale, ni al ofrecer la casa ni al decir que no.

En cuanto nos vimos, le dije, "Hice algo que no debía. Tendría que haberte consultado antes." Me miro con cara de "y ahora que?" Le conté; y le pedí disculpas.
Y nuestra charla se hizo larguísima y empezamos a divagar. "Porque no?" nos preguntamos. "Quizás sea un muchacho maravilloso con poca fortuna que podría ser el hijo que hubieras tenido de mas jóvenes."

Todas las preguntas, respuestas, miedos y fantasías se nos cruzaron por la cabeza, sobre todo por Oli. Oli es nuestro amor, nuestro hijo, todo en nuestras vidas, y si vamos a hacer un cambio - por chico que sea - tiene que estar súper pensado, analizado y teniendo toda la información posible. Cualquier cambio le afectara, pero solo queremos cambios que le hagan bien, que lo ayuden y lo fortalezcan como persona.
Pero decidimos darle una chance a la situación. Llame a esa trabajadora social para decirle que estábamos interesados en entablar una relación y ver que salia de ella.
No nos llamaron en como un mes.
De repente, recibo el llamado del presidente de la  asociación que conectaba a todos diciéndome que habían recibido muchísimos llamados de diferentes partes del país, pero por nuestras características y la cercanía geográfica a donde Ruben quería permanecer, nos habían elegido para presentarle junto a otras dos o tres familias.
Nos pedía que escribiésemos una carta contando un poco de nosotros y si queríamos, podíamos adjuntar fotos.
Y lo hicimos.

Pasaron las fiestas y llego el nuevo año. Y nos llego el email donde nos explicaban que Ruben había seleccionado otra familia porque vivían bien cerca de donde él había crecido; que agradecía muchísimo el interés nuestro, que le había hecho mucho bien saber que podía contar con nosotros y que nos deseaba lo mejor.
Ahora, a Ruben le quedara ir conociendo a esta gente, y despacio ver como se vinculan y si de eso sale algo mas.

Nosotros nos quedamos con una sensación maravillosa de haberle hecho saber a un pibe, a Ruben, que era deseado, que alguien podía jugárselas por un chico de su edad, que había un lugar y una familia para acogerlo; que a nosotros seguramente nos hubiera hecho muy bien tenerlo. De todo corazón deseamos que encuentre todo eso y que sea increíblemente feliz.

Y Ale y yo ya hemos decidido que, después de el próximo, exploraremos la posibilidad de encontrar nuestro Ruben.