Wednesday, March 6, 2013

Vida de Familia

Ale y Oli estuvieron en Buenos Aires en Febrero. Me hubiera encantado ir pero me era imposible, por dinero y por trabajo.

Pero me alegro que hayan ido, muchísimo.

Su papá, el abuelo Victor, se enfermo y muy rápido se puso mal. Con Ale nos dimos cuenta que era necesario ir lo antes posible. Luchamos para conseguir boletos a ultimo momento - que no valieran una fortuna - y para que nos dieran el pasaporte de Oli de emergencia; tres días después de decidirnos, estaban volando.

Ale visito a su papá en terapia el viernes; se vieron, hablaron, rieron y se dijeron sin palabras cuanto se amaban. Y al siguiente día, el sábado, Victor se nos fue, sin darse cuenta, sin sufrir, casi que se durmió.

Todo sucedió rápido como un torbellino: los tramites, el viaje de tantas horas, las decisiones, la urgencia. Y no estábamos seguros de si Ale debía llevar a Oli porque cuando se fueron, no teníamos idea de la cercanía del desenlace y pensábamos de que Ale iba a estar ocupado, de que le iba a demandar tiempo, de que allá Oli todavía no conocía a nadie como para quedarse solo.

Pero fue. Y fue la mejor decisión. Porque aunque Oli estaba mas demandante que nunca, lo que mas hizo fue acompañar a su daddy y demostrarle su amor continuamente. Claro, algo debe haber presentido.


Se quedaron en casa de mi mamá; ella y mi hermano ayudaron muchísimo, no solo cuidando a Oli sino llevando a Ale donde fuera necesario.

Y Oli aporto su inocencia y frescura hasta en momentos de dolor. No pudo ver a su abuelo en el hospital pero fue a la pequeña despedida en el cementerio. Corriendo de aquí para allá, tirando sonrisas y pasándose de brazo en brazo, Oli logro llenar de vida un momento difícil; y esto le hubiera encantado al abuelo.

Se fueron por 17 días; pero como todo sucedió al llegar, les quedaron 2 semanas para relajarse y sentirse en familia.
Otra vez, Oli volvió a enamorar a todos, pero los que se llevaron la mejor parte fueron mi mamá, mi hermana y mi hermano. Mi mamá estaba chocha de tener a su nieto en casa: le dio de comer de todo, lo dejo hacer lo que el quisiera. Y tuvo su recompensa, Oli la lleno de besos y abrazos.

Doy gracias de que Ale y su papá llegaron a verse y despedirse. Doy gracias de que mi familia y Oli se pudieron disfrutar mutuamente.
Nos aseguraremos de que Oli nunca se olvide de esta experiencia y menos de su Abuelo Victor.