Sunday, March 20, 2011

Un Tiempo Despues

Hace ya más de un mes que escribí mi ultimo posting, un mes que use para pensar, para tranquilizarme, para ver – cuando podía. Digo esto porque ha sido un tiempo raro donde muchas veces no supe muy bien cómo manejar las cosas
Pero ahora siento que debía escribirles para decirles que estoy bien, que Ale está bien, y juntos estamos mejor.
Claro no fue así todo el tiempo. Los últimos días y los primeros después fueron jodidos. En un momento tuvimos una fuerte discusión porque sentí que me asfixiaba. La manera en que Ale proceso la cosa fue sobreprotegiéndome; yo no podía compartir lo que sentía y necesitaba espacio. Y explotamos. Nos calmamos y hablamos. Y ya.
Aunque la casa no tiene rastros de que alguna vez vivieron con nosotros desde el día siguiente a que se fueron (donamos todo excepto la ropa, la que Ale decidió guardar en un deposito; no quise que quedaran fotos) la ausencia fue muy notoria los primeros días. De repente nuestra casa estaba en silencio.
Personalmente hago un esfuerzo grande para no pensar en ellas. Y me molesta soberanamente que alguien quiera hablar del tema. Pero a cada lugar que vamos nos preguntan. Si Ale está conmigo, el responde; yo me hago el estúpido y no muy delicadamente (yeah, seguro) me salgo del grupo para hablar con otros o hacer algo. Si estoy solo, respuesta corta y cambio de conversación.
No sé muy bien porque actuó así (de que hablas? siempre fuiste así).
Cuando se enteran, todos reaccionan con una actitud positiva hacia nosotros. Por el contrario, muchos en mi familia y círculo de amigos reaccionaron con mucha bronca. Y los entiendo a todos pero es complicado hacer entender cómo funcionan las cosas, el sistema, sin haberlo mamado en el proceso. Y o peor, repetirlo una y otra vez. Igual agradezco muchísimo a todos ellos porque nos preguntan, reaccionan, y se acercan a nosotros desde el cariño. Igual que ustedes.
Con quien más lo he hablado es con mi tía (por teléfono porque vive en Baires). Me es muy fácil confesarme con ella. Y como ya le dije, debemos procesar los sentimientos pero sin hacer tragedia de las cosas. Nadie ha muerto y debemos seguir con nuestras vidas. Y doy gracias que sigan estando llenas de maravillas.
El futuro es incierto. No quiero renunciar a que seamos papas, pero no solo tengo miedo y desconfianza, si no que siento algo que no entiendo muy bien. Sé que aunque reniegue las extraño; debe ser por esto que me da cierta culpa de pensar en alguien más en sus lugares.
Como ven hay unas cuantas cosas para elaborar. Mientras tanto nos disfrutamos el uno al otro, hacemos cosas que no podíamos – hasta vimos algunas películas! - y planeamos cosas para más adelante. Y aparte tenemos a nuestros sobrinos Nathan, que ayer cumplió dos añitos, y Davicito, que acaba de cumplir dos meses. Los dos están hermosos.
Le podemos pedir más a la vida?