Monday, June 14, 2010

Dos Semanas Despues/ Two Weeks After

Ha pasado solo un poco más de dos semanas pero parecería que siempre fue así, como si nuestra vida no hubiera sido diferente alguna vez. Y créame que cambio: desde cómo me levanto hasta a qué hora; desde que cómo hasta como cómo. Sentarnos en el sillón a mirar televisión parece una utopía.

Las chicas tienen un poder de adaptación increíble. Cada una tiene un carácter completamente diferente. Y cada una expresa lo que quiere de una manera única.

Jessica es la mayor y la que ha madurado antes de tiempo. Aun no habla como debería para su edad y usa pañales, pero en todo lo demás, ella tiene más de 2 años y medio. Sabe comer, vestirse y bañarse sola; entiende todo lo que le decimos y sin ningún problema nos ayuda cuando se lo pedimos; cuida y trata a su hermanita como si la diferencia no fuera solo de un año, sino 15. Hacemos lo imposible para que disfrute de su edad y de su inocencia. Y se está relajando. Que placer.
Samantha es la menor: toca todo y se lo lleva a la boca; me contesta cuando no le gusta algo; le gustan los juegos bruscos (le enloquece que la revolee en el aire y treparse sobre mi) y no le importa esperar hasta que nos distraigamos para hacer lo que no le permitimos. Aunque me cansa, me gusta que me canse.

Las dos disfrutan enormemente estar con nosotros, en casa, en el pasto en el parque, paseando por donde sea. Nos dimos cuenta que no pueden estar solas: si vamos a cualquier habitación, ellas nos siguen (y eso que nuestro departamento es chico y bien abierto). Recién ahora están durmiéndose sin problemas a solas.

No todas han sido rosas. El encuentro con su pasado – que en realidad no ha dejado de ser presente – viene siendo difícil, mucho más aun, por supuesto, para Jesi. Pero vamos aprendiendo y haciendonos fuertes de las tormentas; y mas pegados los unos a los otros.

La semana pasada salí solo a buscar a Ale a la salida del trabajo. Iba cargado con un enorme bolso – lleno de pañales, toallas, talco, juguitos, etc. – colgando de mi hombro, Sami en mis brazos, y Jesi agarrada de mi mano. Cuando pase frente a una ventana, vi mi reflejo y me di cuenta que estaba viéndome como me había soñado toda mi vida.

English Version

It’s been just a little bit over two weeks but it seems as if it has been always like this, as if our life had not been different a while ago. And believe me that it changed: from how I wake up until when, from what I eat until to what I eat. Being sat on the couch watching TV seems utopian.

The girls have an incredible way for adjusting. Each one has a different character and expresses what they want in a completely different manner.

Jessica is the oldest one and the one who has matured faster than needed. She does not speak much for her age and still needs diapers, but in everything else, she is older than 2 ½ years old. She can eat, dress, and bathe herself; she understands everything we say and has no problems helping us when we ask for anything; she takes care of her little sister as if the age difference were not 1 year but 15. We do everything we can for her to enjoy her age and its innocence. And she is starting to relax. Beautiful.
Samantha is the youngest. She touches everything and puts it in her mouth; she answers me back when she does not like something; she likes to play rough – loves me to throw her in the air and to climb over me – and she does not care waiting for us to look to the other side so she can do whatever we told her not to do. She tires me; but I like it.

Both of them enjoy enormously being with us, at home, in the park, walking anywhere. We also noticed that they don’t like to be alone: if we go to the bedroom, they will follow us – even in a small apartment like ours. They just started to fall asleep without us in their bedroom.

Not everything has been roses. Encountering the past – which is really their present too – has been difficult, even more, of course, for Jesi. But we are learning and getting stronger after every storm; and even getting closer one to the other.

Las week I left home without Alex. I was going to pick him up from work. I was walking with a huge bag – full of diapers, towels, juice, powder, etc. – hanging from my shoulder, Sami on my arm, and Jesi holding my hand. When I passed in front of a window, I saw my reflection and realized that I was looking at what I had dreamt for so long.